jueves, 10 de diciembre de 2009


Una fuente primaria es la que se considera informacion de primera mano relativo a un fenomeno que se desea investigar.
Puede ser fuente primaria un trabajo creado por algun testigo presencial o protagonista de un evento historico en el que estos son descritos, pero tambien pueden incluirse objetos fisicos, articulos periodisticos, cartas o diarios personales.
Lo que distingue a una fuente primaria de una secundaria es mas el como se ha usado que el contenido. Una fuente secundaria es generalmente una descripción histórica construida a partir de fuentes primarias.
Una fuente primaria no es, por defecto, más precisa o fiable que una fuente secundaria. Las fuentes secundarias a veces están sujetas a revisión, están bien documentadas y están frecuentemente publicadas a través de instituciones donde la seriedad metodológica sea importante para la trayectoria y reputación del autor. Una fuente primaria como una entrada de un dietario refleja, en el mejor caso, el punto de vista personal del autor sobre los sucesos descritos, que pueden o no ser veraces, precisos o completos.
Como regla general, sin embargo, los historiadores modernos prefieren recurrir a las fuentes primarias, si están disponibles, así como buscar nuevas. Estas fuentes, sean precisas o no, ofrecen nueva información en las diversas cuestiones históricas y la mayor parte de la historia moderna gira en torno al uso preponderante de archivos con el fin de encontrar fuentes primarias útiles.

Piñata Mexicana


Las hipótesis más exactas ubican el origen de las piñatas en China, pues en la ceremonia del año nuevo se confeccionaban la figura de una vaca cubierta con papeles de colores llena de semillas. Los mandarines golpeaban con varas la figura para esparcir por el campo su contenido, posteriormente se quemaba el papel y las cenizas se guardaban, pues se consideraban de buena suerte.

Se le atribuye a Marco Polo conocer las piñatas en oriente y llevarlas a Italia en el siglo XII pues su nombre deriva del italiano pignattas que significa olla y posteriormente a España. En Europa se le dio a la piñata un enfoque religioso y al primer domingo después del Miércoles de Ceniza se le llamaba Domingo de Piñata. La cual consistía en una olla de barro con papeles de colores rellena de dulces, y para romperla, se vendaban los ojos.

Las piñatas llegan a México por medio de los colonizadores españoles. Los misioneros Augustitos utilizaron las piñatas con fines evangelizadores, pues su ambiente festivo, atraía a la gente a las ceremonias religiosas. Durante la época de las posadas se colgaban en las confiterías “sabrosos panales, piñas cubiertas, zanahorias, tunas y otras frutas que halagaban la vista” es probable que de alli halla surgido la mexicanísima forma de las piñatas.

El simbolismo que existe detrás de las piñatas también es variado hay quien sostiene que cada uno de los picos representa uno de los siete pecados capitales los cuales deben ser vencidos por medio de la fé y al quebrar la piñata se obtienen dulces y frutas como símbolo de la recompensa divina. El contenido de una piñata suele ser frutas de temporada como cacahuates, jícamas, naranjas, limas, tejocotes, cañas y dulces.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Historia de Villa Corona


Muchas tribus han dejado sus huellas a través de muchos años, aún miles de años antes de Cristo. La alfarería encontrada en tumbas de esa época dan cuenta de las costumbres y hábitos de los antiguos moradores; conocían el juego de pelota, vivían en casas de zacate y barro, además de dedicarse a la caza, a la pesca y a la recolección de frutos y raíces.
Según algunos datos de historiadores, en el año de 1160 partieron de las tierras de Aztlán varias familias nahuatlacas, formando dos grandes grupos migratorios; uno pasó por el norte de lo que hoy es Jalisco y el otro por el Pacífico, entrando a Jalisco por Tequila para pasar por Ameca, Cocula, Villa Corona, Acatlán de Juárez, Zacoalco, Chapala, etc., hasta llegar al Valle de México, en donde se reúnen las dos peregrinaciones en el lago de Texcoco y fundan Tenochtitlán el 18 de julio de 1325.
Al pasar por el lugar que hoy es conocido como Villa Corona, una de las tribus decidió quedarse ahí por su afición a la caza y a la pesca. Su presencia fue bien vista por los pocos lugareños que ya vivían ahí y es probable que por estas fechas haya nacido el nombre de Tizapanito que significa "Lugar de Tizate" o "Lugar de Tierra Blanca".
El lugar exacto de este asentamiento fue en lo que hoy se llama La Huerta, y que se localiza a 5 kilómetros al noroeste de la hoy cabecera municipal.
Para el siglo XIV existió otra unión entre tribus; por un lado los nahuatlacas de Tizapanito, quienes eran liderados por "Xopillin" (peregrino, nómada o errante), y por el otro lado un grupo de Cocas que venían huyendo de los cerros vecinos como consecuencia de una guerra conocida como "De Las Salinas" o "Guerra del Salitre". A cambio de la hospitalidad que le fue brindada a los refugiados, el pueblo de Tizapanito recibió los adelantos que poseían los Cocas, y de los que aún quedan vestigios.
Para 1492 Cristóbal Colón descubre el nuevo continente, pero no es sino hasta 1523 que la conquista llegó a este lugar con la presencia del español Alonso de Ávalos. Desgraciadamente la atención de los historiadores se centró en lugares como Tenochtitlán, o Monte Albán, o Teotihuacan, pero no en el occidente del país. Lo más que se sabe es que existieron al menos cuatro "monarquías" prehispánicas en la zona: la de Colliman ( Colima ), conquistada por los acolhuas, prominentemente bélicos; la de Aztlán ( Lugar de Garzas); la de Tonalá ( Lugar del Sol ), en el centro de Jalisco; y la de Xalisco ( Lugar Arenoso ), fundada, según se dice, en el año 618 por los Toltecas.
Desgraciadamente, pocos son los datos del estado de Jalisco y Colima durante los años de la conquista, y más aún, en los años de la independencia.
De esta forma, Tizapanito forma parte del nuevo orden social del país y ya en el México Libre se le consideraba parte de la municipalidad de Ameca, hasta que en 1871, con el decreto estatal número 242, se dispuso su separación de Ameca y se integró al municipio de Cocula, la famosa "cuna del mariachi".
Ya en el siglo pasado, en 1917, Tizapanito vuelve a formar parte de la historia y recibe a Don Venustiano Carranza, entonces presidente constitucional de México, quien inaugura un tramo de vías del ferrocarril que ponen a la comunidad en el mapa.
Un año después, el 31 de mayo, se publicó en el periódico oficial del gobierno del estado de Jalisco el decreto número 1899, en el cual se erigió en municipio la comisaría municipal de Tizapanito, anexándole la Hacienda de Estipac y nombrándole "Villa Corona", en honor a Ramón Corona, general y político jalisciense.
En el mismo decreto, se dispuso que el ejecutivo del gobierno estatal designaría a los integrantes del ayuntamiento, nombrando así al señor Agapito Aguayo como primer presidente municipal, quien tuvo como tarea el organizar las funciones de gobierno y la preparación de las primeras elecciones municipales, las cuales iniciaron los procesos democráticos en Villa Corona.
Actualmente Villa Corona es uno de los 124 municipios del estado de Jalisco y pertenece a la región centro.

Historia de Cocula


Cocula es una ciudad y municipio de la Región Valles del estado de Jalisco, México. Es conocido como la cuna mundial del mariachi, aún cuando los estudios históricos indican que esto no es muy probable.[3]
Historia
Fue cacicazgo independiente que tuvo como tributarios a los pobladores de Santa Ana Acatlán, Villa Corona o Tizapanito, Xilotepetque y Tecolotlán que eran los pueblos de Atengo y Tenamaxtlán con sus pequeños pueblos sojuzgados.
Varias familias cocas del reino de Tonalá, cansadas de la hostilidad que se les prodigaba, abandonaron el reino encabezadas por el valiente guerrero Huehuetztlatzin. Un grupo enfiló a Mexquitán, ahora Colimilla, otro se asentó en San Martín de Hidalgo, y el grupo al mando de Huehuetztlatzin fundó su capital, que se llamó Cocollán, a legua y media de donde ahora se levanta Acatlán de Juárez. Esta fue destruida a principios del siglo XVI y por esto hacia 1509 intentaron establecerse cerca de Tlajomulco, pero los tlajomulcas, auxiliados por los tarascos, les dieron batalla y los hicieron retroceder a su antiguo sitio de Santa Ana Acatlán donde permanecieron hasta 1519. Ese año se remontaron a la cumbre de una montaña que corre de oriente a poniente a fin de fundar nuevamente el poblado de Cocula, allí permanecieron hasta la llegada de los españoles.
Fueron bajados por los franciscanos al pie de la serranía para que refundarán su pueblo, mismo sitio que hoy ocupa. Aún existen ruinas de la antigua población y se le denomina Cocula Vieja o Coculan.
El cacicazgo de Cocula era independiente. Su cacique Citlali (significa estrella), tomó parte activa en la Guerra del Salitre en 1510. Gobernaba aún Citlali cuando se presentó Alonso de Ávalos en 1521 e hizo la conquista del cacicazgo, quedando incorporado a la Provincia de Ávalos.
En 1524 arribó don Francisco Cortés de San Buenaventura, Alcalde Mayor de Colima, hizo un nuevo reconocimiento y empadronó al cacique y a los naturales de Cocula. Como en la época de los evangelizadores, Cocula se halla dividida en cuatro barrios que son San Juan, San Pedro, Santiago y La Ascención.
En febrero de 1541 el virrey Antonio de Mendoza se encontraba en este lugar, según lo prueba la merced que hizo entonces a Francisco Pilo y Juan de Villarreal.
A finales del siglo XVIII se estableció en este sitio el acaudalado minero Don Francisco Javier Vizcarra quien recibió la merced de la Corona Española de Marqués de Pánuco. El Marqués adquirió la Hacienda de la Sauceda que había pertenecido a los jesuitas hasta su expulsión. Actualmente, la Hacienda de la Sauceda es un museo en donde se exhiben algunos de los objetos personales de esta familia que también obsequió a la Iglesia Católica de la época el estofado de oro de la iglesia del Rosario en Sinaloa.
En 1825 tenía ayuntamiento y en 1833 se le concede el título de ciudad. En 1846 Cocula es cabecera de uno de los 28 departamentos del Estado; o sea, del 2° Departamento. Posteriormente, en 1885 se erige a Cocula en directoría política comprendiendo las poblaciones de: Tecolotlán, Juchitlán y Tizapanito.

Historia de Acatlan de Juarez


La palabra Acatlán proviene de la unión de los vocablos náhuatl, ácatl (caña) y tlan (entre); lo cual se interpreta como: "Junto a las Cañas".[5] El 22 de marzo de 1906, se le agregó de Juárez en honor de Benito Juárez.


Historia
Los primeros pobladores de la región eran integrantes de una tribu que se estableció en
Cocula, los que al ser derrotados por los purépechas se avecindaron en el lugar en 1509.
En el año de
1550 se trazó el primer plano del municipio por mandato del virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, para terminar con las dificultades que había con los habitantes de Zacoalco, Ahualulco y Ameca. En el primer tercio del siglo XVII los agustinos construyeron el templo que dedicaron a Santa Ana. Ya durante la Colonia, Santa Ana Acatlán fue encomienda que dependía directamente de la Corona, a la que entregaba como tributo 25 pesos de oro en polvo y 8,000 cacoas, teniendo únicamente 80 encomenderos.
Desde
1825 perteneció al 4º Cantón de Sayula. En 1858, Benito Juárez, en su peregrinar por estas tierras, se alojó en el mesón del poblado propiedad de Miguel Gómez. En su corta permanencia, estuvo por perder la vida a manos de los conservadores, salvándolo de morir el párroco del lugar, Melitón Vargas Gutiérrez. El 22 de marzo de 1906, por decreto 1158, cambia su denominación de Santa Ana Acatlán a Acaltán de Juárez, en virtud de la visita del "Patricio de la Reforma", y adquiere el título de Villa. No se conoce el decreto del 13 de marzo de 1837. Por decreto 8877 del 4 de octubre de 1972 se le otorga la categoría de ciudad.